Ave
Era un asunto de introspección y melancolía. Una combinación de factores implícitos e incontrolables, factores de un juego impensado, de un recuerdo no superado, de una mirada más que profunda, una infancia desteñida de patrones y residuos de un pasado que cabeceaba buscando no perecer en el sueño.
Imagina que volamos, ¿te parece?, nos elevamos en tres movimientos lentos, tres movimientos alocados que nos llevan a la cima de mundo. Volamos sobre una cascada que se fragmenta y se destroza a sí misma en la caída. Pero tú y yo seguimos elevándonos. Vemos desde lo alto un sol marchito, enmedio de una tierra que se moldea en montañas y caminos sinuosos, que se rompe y se deshace, se muere sin razones.
Es una tierra de árboles y veredas pequeñitas, dirían sus habitantes, una tierra de imperfecciones, como la cara humana, como las manos o los pies, como yo, como tú, como nosotros. Una tierra cálida a pesar de su olvido. La vemos, es hermosa a la distancia, pero sabemos que es de esos deseos complicadísimos. De pronto, una nube se posa frente a nosotros, no sobre nosotros, sino enfrente, y deja caer fuertemente la tormenta de luces y fuegos artificiales. Aquella tierra se ilumina con la llegada de la noche y la tormenta , nosotros seguimos aquí, viéndola mojarse, viéndola carese, viéndola dejarse amar por las nubes, por el tiempo, por la fuerza del ser, del estar.
Pero seguimos elevandonos, como espíritu de aire que flota y no regresa, desaparece, se esfuma. ¿Resover las dudas del pasado ? ¿ generaremos las dudas del presente?, las del futuro, las de siempre, las mías, las tuyas. Las que nos tienen aquí, las que nos hacen existir como almas de pasiones, de recuerdos, historias fragnemtadas de seres que existieron, de nosotros que existimos.
Hoy nos mantenemos en lo alto sin pensar si habrá caída, si dolerá. No importa, porque en la caída habré obtenido este momento frente a la tierra, frente al infinito y junto a ti, que aceptas volar por las noches conmigo y me permites dormirme en tus brazos, brazos que también son de noche, de atardecer, de privacidad, de celos que me pertenecen, de nubes que observaremos juntos mañana y que se quedarán para siempre en mi memoria, al igual que este momento en lo alto del paraíso.


